2018: Las elecciones más grandes, más caras y más violentas

Como las más grandes, las más caras y las más violentas de la historia moderna de México serán recordadas las elecciones del pasado domingo 1 de julio del 2018. 

También quedarán registradas como el proceso en el cual fue electo, por primera vez en la historia del país, un presidente de izquierda, al lograr Andrés Manuel López Obrador, del partido Morena, un total de 30 millones 110 mil 327 sufragios, equivalentes a 53.2% de la votación depositada en las urnas, según dictamen de la Sala Superior del Poder Judicial de la Federación, al calificar la elección presidencial el miércoles 8 de agosto de 2018.

Fueron las elecciones más grandes después de la consumación de la Revolución Mexicana y la institucionalización del régimen de partidos en 1929, porque se disputaron 3 mil 406 cargos públicos: entre ellos la Presidencia de la República, 500 diputaciones federales, 128 posiciones en el Senado de la República, 9 gubernaturas, 972 diputaciones locales y 1 mil 597 presidencias municipales.

Fueron las más caras porque al sumar el costo de operación de las principales instituciones federales involucradas en el proceso, los contribuyentes financiaron una contienda que costó 29 mil millones de pesos.

Fueron 25 mil 15 millones del Instituto Nacional Electoral (incluidos 6 mil 788 millones de financiamiento a partidos políticos), 3 mil 893 del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y 161 millones más de la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales.

A estos 29 mil millones habría que sumar otros 6 mil 49 millones de pesos de financiamiento otorgado a los partidos políticos por los gobiernos de las 32 entidades del país. En 2018 los partidos políticos recibieron, como suma total del financiamiento federal y estatal más de 12 mil millones de pesos según reseñó la plataforma de internet verificado.mx el 11 de junio del 2018.

Los comicios del 2018 fueron también los más violentos de la historia. El miércoles 3 de julio del 2018 la plataforma de la Consultora Etellekt, que elaboró el Indicador de Violencia Política durante el proceso electoral, explicó: “Desde el inicio del proceso electoral y hasta el 30 de junio de 2018, el Indicador de Violencia Política de Etellekt registró un total de 627 agresiones en contra de políticos y candidatos en todo el país, con un saldo de 145 asesinatos (48 de ellos, candidatos y precandidatos), 206 amenazas e intimidaciones, 85 agresiones físicas, 57 agresiones con arma de fuego, 52 atentados contra familiares (50 víctimas mortales), 36 asaltos con violencia, 25 heridos por arma de fuego y 21 víctimas de secuestro e intentos de secuestro”.

PEDRO MELLADO / Periodista y académico del ITESO

Editorial

Existen algunas personas que nos ayudan a entender lo que nos pasa y nos sugieren qué hacer para salir de la difícil situación en la que nos encontramos. Una de esas personas es Edgar Morin. Este lúcido pensador francés, cercano a nuestro México y América Latina, nos ofrece recursos para ubicarnos y entender el mundo que habitamos y nos propone cómo actuar para vivir mejor.

Este número de Clavigero reúne un conjunto de colaboraciones que nos invitan a reinventar nuestras sociedades. Este proceso de reinvención significa trasformarnos a nosotros mismos, agruparnos con una visión de mayor fraternidad, igualdad y libertad, y renovar, poco a poco, la sociedad de nuestros barrios, comunidades, ciudades, países y aun de nuestra civilización. Un camino largo y difícil sin duda, que puede ir integrando comportamientos individuales y colectivos en un movimiento de trasformación.

De hecho, como lo veremos en esta publicación, la tarea ya ha empezado desde hace tiempo, pues son muchas las iniciativas a escalas local y global que trabajan y ofrecen alternativas para cuidar nuestro entorno natural, incluir a grupos de excluidos, explorar otro tipo de educación, impulsar innovadoras formas de producción y consumo, incentivar la participación democrática de la ciudadanía, etcétera. Tenemos buenos ejemplos de ello en Jalisco.

Edgar Morin insiste en que hay que pensar y actuar creando ligas para un mejor vivir en conjunto, entre nosotros los seres humanos y con los otros seres que habitan la naturaleza. Este es el camino esperanzador sobre el que tenemos que avanzar para construir nuestro futuro.

Enrique Luengo González / Coordinador del número

Alternativas distributivas, justas, sustentables, participativas y de proximidad territorial

El sistema–mundo capitalista, neoliberal en su fase de desarrollo actual, ha generado múltiples problemas y conflictos de todo tipo, llevando al planeta al límite. Ya desde el siglo pasado, el científico social y filósofo austríaco Karl Polanyi advertía que el capitalismo ha pasado de ser una “economía de mercado” a una “sociedad de mercado”, y con un consumo desmedido: la mercantilización de la vida en sus diversas dimensiones (económicas, por supuesto, pero también de la política, de las personas y la naturaleza, así como de las culturas).

Sin embargo, desde los límites–fronteras–periferias del sistema han venido surgiendo cada vez con mayor vigor diversas alternativas económicas —otras economías— que buscan dignificar la vida humana y del planeta en su conjunto, para llevarlas al centro, al corazón mismo de la sociedad, con el fin de trasformarla. Así, desde diversos enfoques científicos como la antropología económica, la economía política y crítica, la socioeconomía o la economía ecológica, se destacan, en un enfoque heterodoxo, propuestas que intentan humanizar el sistema–mundo capitalista como la economía social de mercado, las cadenas globales de valor, la responsabilidad social empresarial o corporativa, la economía del bien común, la economía circular, la economía verde, el ecosistema de innovación social y la economía colaborativa, entre las principales.

Por otra parte, más allá del marco del sistema del capital, surgen propuestas teóricas que pretenden dar cuenta de innumerables experiencias alternativas, como la economía budista, la economía justa o con justicia, la economía azul, las economías colaborativas alternativas y el cooperativismo de plataforma, las economías propias o comunitarias, las economías sociales y solidarias (Ecosol) y los sistemas tecnológicos sociales (combinación de tecnologías abiertas y Ecosol).

En el amplio abanico de las economías sociales y solidarias —cuya matriz axiológica está referida a los valores de la solidaridad, la reciprocidad y la cooperación— es posible encontrar una enorme diversidad de prácticas que buscan construir economías distributivas, justas, sustentables, participativas y de proximidad territorial como: cooperativas de producción, consumo y ahorro y préstamo, mutuales y asociaciones civiles, agricultura orgánica, consumo responsable o crítico y consumo solidario, sistemas locales de empleo y comercio (LETS), sistemas locales y redes de trueque (SEL), sistemas de intercambio comunitario (SEC), sistemas de intercambio local con monedas sociales o comunitarias, sistemas de microcrédito, bancos y bancos éticos, grupos de compras solidarias, entre otras, y que en conjunto integran un nuevo movimiento social.

Como bien sostiene el filósofo y sociólogo Edgar Morin, necesitamos crear una conciencia de tierra–patria, una conciencia de comunidad de destino capaz de promover la economía plural, incluida, por supuesto, la economía social y solidaria.

Guillermo Díaz Muñoz / Colaborador de la UAB de Economía solidaria y trabajo digno del Centro Interdisciplinario para la Formación y Vinculación Social

Juventud: revolución y resistencia

“Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción, incluso hasta biológica”. Salvador Allende formuló esta frase en la Universidad de Guadalajara en 1972,[1] que se ha repetido fuera del contexto de su discurso pues se refería a las bondades de la enseñanza universitaria y del compromiso y obligaciones que adquiría la juventud por tener a su alcance conocimientos que podrían poner en práctica posteriormente para rescatar a los países latinoamericanos, pues las y los jóvenes aún no habían adquirido los vicios de los adultos.

Ser joven no es una categoría homogénea ni universal;[2] referirnos a jóvenes de cierta forma es extraer a un sector de la sociedad y ponerlo bajo la mira dentro de un contexto en el que intervienen factores sociales, políticos, económicos y culturales que aunque se nombren por separado no están desarticulados entre sí. Ser joven es ser parte de una sociedad con todos los elementos que intervienen en ella.

Morin remarca que la juventud espera y desespera, se rebela y trasgrede el orden social del mundo adulto con un espíritu de aventura y resistencia.[3] En la espera de adquirir experiencias para introducirse al mundo adulto, la juventud desespera al detectar la falta de oportunidades en un mundo viciado. A la juventud se le atribuye la responsabilidad de regenerar a las sociedades porque ser joven es ser motor y esperanza, es la fuerza caótica necesaria para que se den cambios, por lo que hay que introducirse al mundo con un espíritu revolucionario y de resistencia.

Ser joven es ser revolucionario, porque la juventud tiene la virtud de contar con una perspectiva diferente. Hoy, con nuevas tecnologías a la mano para movilizarse y reclamar justicia, son capaces de poner la mirada donde parece que no hay esperanzas y que no se puede esperar un cambio, pues los problemas sociales se normalizan al mantenerse a través del tiempo, entonces los jóvenes trasgreden y elaboran alternativas, se organizan en movimientos y levantan la voz, a la que se suman varias personas adultas.

La revolución de la juventud nace en el conocimiento y avanza con una resistencia al orden social establecido, trasmite esperanza ante el desaliento de quienes llevan más tiempo en el mundo, de forma creativa e innovadora se introduce poco a poco a un mundo de incertidumbre.

Paulina Castañeda Vasconcelos / Estudiante de la Maestría de Comunicación de la Ciencia y la Cultura ITESO

 

[1] Se puede consultar en https://youtu.be/K1dUBDWoyes

[2] Consultar Reguillo, R. (2013). Jóvenes en la encrucijada contemporánea: en busca de un relato de futuro. En Debate Feminista, Vol. 48. pp. 137–151.

[3] Consultar Morin, E. (2011). La vía. Para el futuro de la humanidad. Barcelona: Paidós.

Editorial

Un estado débil, una sociedad civil desorganizada, una ciudadanía apática y una familia desintegrada son cuatro factores desestabilizadores de la infancia, esa época de la vida de todo ser humano que transcurre entre el nacimiento y los 17 años de edad, un periodo marcado por la dependencia de las acciones y omisiones de los adultos. La infancia no es la misma para todos; mientras que algunos la idealizan como un periodo lleno de inocencia, sueños, juegos y memorias felices, para otros representa abusos, peligros, abandonos y recuerdos dolorosos. El puente de ida y vuelta entre una condición y la otra está construido por el ejercicio continuo, efectivo e integral de los derechos humanos.

Cómo se vive la infancia en Jalisco es una pregunta compleja, y más considerando el enorme vacío de información que hay al respecto y la multiplicidad de factores que se combinan de las actuaciones del estado, las asociaciones civiles, la ciudadanía y las familias. En este número, las asociaciones que pertenecemos al Colectivo de Organizaciones e Instituciones por los Derechos de la Infancia en Jalisco (COIDIJ) hemos intentado ofrecer algunos datos y reflexiones que ayuden a formar una perspectiva general acerca de la situación actual de la infancia jalisciense y describir las complejidades a las que se enfrentan para ejercer sus derechos.

Los artículos que publicamos abordan derechos como la educación, la inclusión social, el derecho a la felicidad; otros se enfocan en grupos sociales infantiles, como los que viven en situación de calle, los que trabajan y los que viven en albergues. En las páginas centrales se ofrece información sobre situaciones en las que se violentan todos los derechos humanos y que han sido mantenidas en el silencio.

El 21 de septiembre se cumplen 28 años desde que México ratificó la Convención de los Derechos del Niño (1989) y se comprometió a realizar las adecuaciones administrativas y legales para garantizar que cada niña, niño y adolescente ejerciera sus derechos de supervivencia, protección, desarrollo y participación. Lamentablemente, estamos muy lejos de que el estado mexicano cumpla con ese compromiso.

Sin negar los avances en materia legislativa, se debe resaltar que estos no han permeado en las estructuras administrativas ni en los sistemas de protección integral para niñas, niños y adolescentes, pese a estar instalados en el estado y en 125 municipios; de facto, no funcionan y existe poca coordinación hacia el interior de las dependencias, poco personal capacitado y prácticamente nulos recursos disponibles.

Al contrario de los discursos triunfalistas del gobierno en los tres niveles, gran parte de la infancia está desestabilizada, quebrantada e ignorada. Con ella es con la que trabajan las asociaciones civiles, pero hace falta más solidaridad de la ciudadanía en general y de cada familia en particular. Los niños, niñas y adolescentes no son propiedad de nadie, pero son responsabilidad de todos.

Claudia Guadalupe Arufe Flores / Coordinadora de este número

Niñez trabajadora

Existe una realidad en el área metropolitana de Guadalajara, Jalisco, que ha sido ignorada con el paso del tiempo: los niños, las niñas y los adolescentes trabajadores. Entre políticas públicas que los revictimizan y criminalizan, han sobrevivido. La historia de policías, inspectores municipales y personal del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) que los intimidan con llevárselos y alejarlos de mamá o papá, es constante.

La venta de botanas, dulces, comida, artesanías y artículos de temporada, es su trabajo diario. Las familias a las que pertenecen son la tercera generación o quizá la cuarta que se dedica a la venta en espacios públicos. Números exactos no existen, registros que no concuerdan entre una y otra dependencia, son comunes; el último diagnóstico realizado fue en 2008 por el DIF estatal, con un total de 4,322 niños, niñas y adolescentes que realizan alguna actividad laboral en la zona metropolitana.[1]

Según cifras del Modelo de Trabajo Infantil, en Jalisco hay un total de 220,116 niños, niñas y adolescentes entre los 5 y los 17 años que trabajan.[2] De ellos, se encuentran 80,558 que trabajan en edad no permitida, esto es, menores de 14 años. En una utopía social, los niños y niñas trabajarían solo en función de su ejercicio de libre elección y no debido al incumplimiento y negación de sus derechos, pero la realidad social es otra.

En el Colectivo Pro Derechos de la Niñez, AC (CODENI) hemos detectado que alrededor de 80% de niños, niñas y adolescentes que trabajan en calles de la ciudad desarrollan esta actividad por su propia voluntad al conocer las carencias familiares, pues piensan que con su ayuda le va un poco mejor a su familia. Su trabajo va desde hacerse cargo del negocio por un periodo específico, acompañar en el espacio o quedarse en casa para cuidar a algún miembro de la familia para que mamá, papá o la persona a cargo pueda trabajar.

En 2015 se llevó a cabo la modificación del reglamento de giros comerciales para Guadalajara, Jalisco;[3] el gobierno municipal en turno comenzó con el retiro del “comercio informal” del centro de la ciudad como principal estrategia, pero esta no fue una acción integral de movilización hacia el comercio formal, lo que se sumó a las afectaciones por la construcción de la Línea 3 del Tren Ligero en la zona. Los niños, las niñas y los adolescentes trabajadores y sus familias vivieron diferentes situaciones que afectaron de manera directa la pérdida de sus únicas fuentes de ingresos y, al mismo tiempo, diversas áreas de su vida.

Como consecuencia, se detectó la modificación de horarios y espacios de trabajo. Es más común ver a niños y niñas vendedores en áreas como el corredor de la calle Chapultepec o fuera del primer cuadro del centro, expuestos a nuevos riesgos, como ambientes no adecuados (bares, botaneros), horarios diferentes (por la noche y la madrugada), venta nómada que vuelve complicada la ubicación y el monitoreo de los niños, las niñas y los adolescentes, así como un aumento de la desconfianza y el miedo a las autoridades.

En el caso de las familias que optaron por buscar ingresos en otras fuentes, se encuentran varias que se dedican a pelar tomate con un pago de 50 centavos por cada kilo, como la familia de Nara, una adolescente de 12 años, que antes se mantenía con el trabajo de la mamá en la venta de botanas en el centro, con horas y días establecidos, y el de ella, que la acompañaba. Ahora, toda la familia tiene que participar para obtener los ingresos. Nara cuenta cómo eran sus días cuando mamá vendía en el centro: “Estaba más cerquita mi escuela, yo hacía la tarea en el puesto o en CODENI y pues nos alcanzaba más el dinero, ahorita tengo que pelar tomate a veces hasta los domingos”.

En el CODENI trabajamos para que cada vez menos niños y niñas vean vulnerados sus derechos y puedan gozar plenamente de ellos. Al nombrarse “trabajadores” buscamos reivindicar la visión institucional y social que genera prejuicios sobre su situación. Queremos que puedan acceder a sus derechos, exigirlos en diferentes espacios, conocer y reflexionar sobre los derechos de que gozan por ser niños y niñas. Queremos que acompañar a mamá o papá no les vuelva víctimas de amenazas, acoso institucional y riesgos.

Rosa Isela Virgen López / Colectivo Pro Derechos de la Niñez, AC.

 

* Para más información del Colectivo Pro Derechos de la Niñez, AC, véase: https://www.facebook.com/codeni.ac/

[1] Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco, CEDHJ (2017). “Diagnóstico e informe especial sobre niñas, niños y adolescentes en situación de y en la calle”. Guadalajara: CEDHJ, p. 89. Disponible en: http://cedhj.org.mx/recomendaciones/diagnostico%20e%20informe%20especial/2017/1.2017.pdf

[2] Módulo de Trabajo Infantil (MTI) 2015, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), disponible en: http://www.beta.inegi.org.mx/proyectos/enchogares/modulos/mti/2015/

[3] Reglamento para el Funcionamiento de Giros Comerciales, Industriales y de Prestación de Servicios en el Municipio de Guadalajara. Disponible en: https://transparencia.guadalajara.gob.mx/sites/default/files/reglamentos/reg.funcionamientogiroscomercialesindustrialesprestacionserviciosguadalajara.pdf