Maya Viesca Lobatón / Directora del Centro de Promoción Cultural del iteso

Las dos culturas, o más

En 1959 el físico y novelista inglés C.P. Snow dictó una conferencia en la Universidad de Cambridge cuyo impacto estuvo lejos de vislumbrar. Titulada “Las dos culturas”, buscaba resaltar las consecuencias de la brecha que observaba entre científicos y artistas.

En su texto notaba cómo la sociedad occidental se estaba escindiendo en dos grupos polarizados: “Los no científicos tienen la arraigada impresión de que los científicos son superficialmente optimistas e ignoran la condición del hombre. Por su parte, los científicos creen que los intelectuales literarios carecen por completo de previsión, son singularmente indiferentes a sus hermanos y en un sentido profundo antiintelectuales, ansiosos por restringir tanto el arte como el pensamiento al momento existencial”.1

El texto se publicó, se volvió lectura obligatoria en la escuela, dio lugar a seminarios, tuvo secuelas y también fue muy criticado. Algunos lo acusaron de hacer propaganda de la ciencia, otros, como la escritora Susan Sontag, de ser tosco y de hacer un texto que desconocía la cultura contemporánea y sus nuevas sensibilidades, en la que lo mismo se puede encontrar bella una pintura o una máquina, una película o la solución a un problema matemático.2

La idea de las dos culturas es una metáfora parcial e injusta, no obstante, se sigue utilizando para remarcar brechas. Se ha usado, por ejemplo, para mostrar la distancia entre los tomadores de decisiones en la política y los científicos, o entre estos y los periodistas. No se puede negar que en pleno siglo xxi aún se encuentra resistencia a considerar los contenidos científicos como parte de la cultura, tanto de parte de los científicos como de las comunidades, y de igual manera encontramos dificultades en aceptar que el arte no es algo exclusivo de los artistas, sino un elemento indispensable para la construcción de la sensibilidad.

En una sociedad globalizada como en la que vivimos, la multiculturalidad no es un asunto que se limita a la integración étnica, al reconocimiento de formas y valores de vida distintas: implica también vislumbrar las múltiples capas que todas las personas tenemos para acceder a la realidad. Reconocer, más a la manera de Sontag, que habitamos simultáneamente en más de una cultura permita quizá de mejor manera conectar con lo diverso.


  1. 1 Snow, C.P. (2000). Las dos culturas. Ediciones Nueva Visión.

  2. 2 Sontag, S. (2000). Against Interpretation. Farrar, Straus & Giroux.