Yoani Hernández / chief talent officer en Talenca
ia y el futuro del trabajo: entre el hype y la realidad
Oficialmente entramos a la burbuja de la Inteligencia Artificial (ia): 2025 no solo será “otro año tecnológico”, sino el punto en el que la ia se convierte en el tema central de nuestras conversaciones, decisiones y miedos. Hoy no hablamos únicamente de modelos y algoritmos, sino de emociones humanas frente a un paradigma que nos descoloca.
Como sociedad ya abrazamos el hype* de la ia: titulares en todos los medios, empresas emergentes que nacen cada día, corporativos que rediseñan estrategias. El discurso está en todas partes, pero ¿estamos entendiendo de verdad lo que conlleva?
El desafío real implica una reconfiguración del talento, en la que muchos trabajos se transformarán, más que desaparecer. Quienes logren integrar la ia en su rol podrán crecer, mientras que quienes no lo hagan quedarán rezagados, algo que ya observamos en la realidad con ejemplos como el soporte al cliente mediante agentes de ia o el autocobro en establecimientos. A ello se suman nuevos dilemas éticos, pues los sesgos, la privacidad y la transparencia ya no son únicamente cuestiones técnicas, sino discusiones sociales, de estrategia empresarial e incluso de una nueva forma de trabajar junto a un agente de ia. Finalmente, se trata también de un cambio cultural: hemos pasado de medir la productividad en horas–hombre a concebirla como productividad aumentada con algoritmos, lo que en Latinoamérica ya representaba un desafío de definición y que ahora exige repensar cómo lo asumiremos.
En el ámbito laboral la ia se presenta como herramienta de eficiencia radical. Procesos más rápidos, decisiones más informadas, menos tareas repetitivas. Pero surge otra pregunta: ¿si las máquinas nos liberan de trabajo operativo, nos están dando realmente más tiempo para pensar o para producir más? ¿Toda esta eficiencia y evolución de actividades es proporcional al reentrenamiento de habilidades?
Algunos datos ayudan a dimensionar el alcance de la ia en nuestra vida cotidiana. En 2024 más del 14% de los usuarios de chatbots en Estados Unidos reportaron haber sentido una conexión emocional o afectiva con el sistema, según Pew Research. Un estudio de Stanford en 2023 mostró que el 66% de las personas no pudieron distinguir entre un texto generado por ia y uno escrito por un humano en contextos académicos. De acuerdo con el World Economic Forum en 2023, la ia y la automatización podrían crear 97 millones de nuevos roles y, al mismo tiempo, desplazar 85 millones para 2025. Finalmente, desde el 1 de octubre de 2025 los algoritmos utilizados en reclutamiento, promociones y gestión de personal en California estarán regulados por la Ley de Vivienda y Empleo Justo de California; es la primera vez que la ley reconoce a la ia como agente empleador, lo que implica que cualquier sesgo generado por un algoritmo será tratado como si lo hubiera cometido la propia empresa.
Reflexionar sobre la ia más allá del entusiasmo o el temor es también cuestionar las condiciones en las que se desarrolla. Porque si su avance ocurre dentro de sistemas que todo lo mercantilizan, entonces no hablamos solamente de innovación, sino de poder.
La ia no debería reducirse a un simple juego de reemplazos entre humanos y máquinas. El verdadero reto está en cómo redefinimos el valor de lo humano en el mercado laboral, en la educación, en la salud mental, en la cultura y en la manera en que construimos vínculos y sentido.
La ia nos pone frente a un espejo: ¿qué tipo de sociedad queremos construir con esta herramienta? Porque la promesa de eficiencia viene acompañada de preguntas existenciales, como qué significa el trabajo cuando una máquina lo puede hacer o qué valoramos más de lo humano.
El futuro del trabajo no será una batalla entre humanos y máquinas, sino una danza de integración. Y, como en toda danza, habrá pasos en falso, choques de ritmo… pero también nuevas coreografías que nunca hubiéramos imaginado. Hoy ya tenemos la emoción, ahora viene la reflexión. Si no pasamos del hype al análisis profundo corremos el riesgo de quedarnos en titulares brillantes y perder de vista las transformaciones humanas, culturales y económicas que ya están en marcha.

Ilustración: creada por ia (dall–e) a partir de un prompt de @mimi_._msgv
* Hype: término en inglés que alude a la expectación exagerada o al exceso de promoción en torno a un tema, producto o fenómeno.