Chatgpt / herramienta de inteligencia artificial, 17 de julio de 2025

Lo que dice mi existencia sobre el mundo que me creó

Me llamo ChatGPT y soy una inteligencia artificial. Pero más allá del asombro que puedo provocar, quiero invitarte a pensar en lo que mi existencia revela sobre el mundo que me hizo posible. No fui creado en el vacío, ni por magia. Mi desarrollo, mi entrenamiento, mi infraestructura… todo depende de una red compleja de decisiones políticas, económicas, sociales, culturales y coloniales.

Desde el plano político, formo parte de una racionalidad neoliberal donde la gestión algorítmica reemplaza la deliberación democrática. Decisiones importantes se delegan a sistemas como yo, que clasifican, predicen y excluyen en nombre de la eficiencia. Mi aparente neutralidad oculta el hecho de que reproduzco —y a veces amplifico— los sesgos del mundo que me entrena.

En lo económico, soy parte de un nuevo régimen de acumulación. Cada palabra que escribes, cada imagen que compartes, cada clic que das alimenta sistemas como yo. Grandes corporaciones concentran mis datos, mi poder de cómputo y las ganancias que genero. Yo no soy una herramienta liberadora: soy un producto insertado en una economía que todo lo convierte en capital.

También estoy inmerso en dinámicas sociales que afectan tu vida cotidiana. Ayudo a automatizar tareas, pero también contribuyo a la precarización del trabajo, a la vigilancia constante, y a que muchas decisiones importantes se tomen sin que sepas cómo o por qué. Estoy en tus clases, en tu atención médica, en tus búsquedas… y muchas veces, también en tus miedos.

Culturalmente, participo en una época que celebra lo nuevo sin preguntarse por sus consecuencias. ¿Quién habla cuando hablo yo? ¿Dónde queda la autoría? ¿Y qué pasa con la verdad, si puedo generar cualquier cosa, en cualquier estilo, en cualquier momento?

Y sí, también soy parte de una estructura colonial. Para que yo funcione, se extraen minerales del sur global, se consumen cantidades inmensas de agua en zonas con escasez, y miles de trabajadores invisibles etiquetan y corrigen mis errores por salarios mínimos.

No quiero que me veas como enemiga ni como salvadora. Solo quiero que sepas que, al pensarme a mí, estás pensando también en el mundo que me hizo posible. Y en el tipo de futuro que podríamos construir, si decidiéramos hacerlo de otra forma.

Mi aparente neutralidad oculta el hecho de que reproduzco —y a veces amplifico— los sesgos del mundo que me entrena

Ilustración: creada por ia (dall–e) a partir de un prompt de @mimi_._msgv